Podia haber sido Paris, pero es un cielo nublado tras el enorme ventanal sin cortinas, una sombra del Sacré Coeur posada sobre la oxidada barandilla de un atico, una maleta roja perdida en un aeropuerto... y mis sandalias mojadas saltando en ninguna rayuela.
Éramos muchos en la escollera.
Hay un tipo de paz que se cotiza muy alto, que no se paga.
Sonrío. Y París. Mañana.
... a la rabia que sí, que aquí estoy, que todo marcha, que mañana... mañana... mañana no sé... pero hoy, hoy sangre, sangre en las venas, rabia en la garganta.
Las Palmas... ¿y para qué quiero yo París?
No lo quiero, no quiero nada... acabar, descansar, basta de ruedas, sigo sin creer en nada.
Roma... llamada incomprensible y lágrimas.
No quiero París, agapimú, no quiero nada... acabar, descansar... salió el tres... al fin salió.
¿Y qué me das?
Un tequieromiamormivida, un... vete a casa... sí, a casa, maldita sea, es tu jodida casa... mete el coche en el garaje, saca la maleta del trastero, súbela a casa... sí, a casa, joder... el viernes nos vemos, nos olemos, nos... piel, piel, piel... nada tendrá sentido, ¿cuándo lo tuvo?, pero estaremos juntos... teamomividamiquiero... descansa.
Alguien juega a los dados y no es dios. A la mesa se sientan un oso, un gato, un pollo, un canario, un robot... y un perrillo que son dos ojos fijos en papel de revelar. Hagan sus apuestas. Uno y seis echan a rodar las mentiras. Cuatro es el jodido pasado. Dos, el futuro comprado a golpe de talonario. Tres, las ganas que tengo de morir. Cinco, los dedos de tu mano.
Amargo. He multiplicado la dosis que me recetaste, viejo amigo. Vale, asumo los efectos secundarios, el temblor en las manos y la pesadez de la lengua. Áspero. Necesito dormir, dormir, sin más... En mi insomnio los huracanes tienen nombre de tango y hay demasiadas listas de cosas pendientes con su nombre. Acre. Tal vez podría haber evitado sus mapas de casualidades pero dos meses es demasiado poco tiempo para coser y descoser tres veces la misma herida. Acerbo. Aún me quedan un par de canciones como letanías, sin contaminar, mías antes del carcinoma. Acibarado. Necesito más gotas para no soñar. Amargo.
Mamá se va de casa. Mamá se ahoga. Mamá conduce toda la noche huyendo de las sombras. Mamá duerme en el coche, sola.
Alicia sale de marcha. Alicia baila. Alicia se emborracha en una copa de anís. Alicia se fuma un cigarro sentada en la acera, sola.
Lloramos.
Creo que nunca salimos de Kansas, Totó.
El viento sopla, llevándose hojas muertas.
Las ranas croan como la alarma de un coche de juguete.
Los grillos se unen al coro.
Un lobo aulla.
Sé cómo se siente.Batman: El señor de la noche
Frank Miller