
Existe la temperatura perfecta. Ahí. Entre esas nubes grises y el sol cruel de mediodía. Intenta situarte justo debajo. Un brazo mojándose de llovizna. Y el otro dorándose al sol. Aristóteles era un imbécil muy listo. Como todos. Nos dijo el resultado. Sin revelar la puta ecuación.
Escrito por TrippY a las Mayo 29, 2008 02:04 AM