Abril 05, 2004

Que lo nuestro es andar

Hoy me vi solo en Bologna y me encontré de pronto con mi cámara de fotos, mi diario y mi mochila a la espalda en una ciudad desconocida. No pido más para ser feliz.

Jamás me he perdido en una ciudad desconocida viajando solo. Y hoy puse en práctica eso de dejarte llevar: Mirar una bocacalle que parece interesante y alejarte de las avenidas principales, para descubrir una pequeña capilla barroca, una tienda de productos regionales y delicatessen con un extraño queso en su escaparate o simplemente ver el día a día de la gente en su vida diaria. Había pensado ir primero a la oficina de información turística que resulto ser más una tienda de regalos con el nombre Bologna puesto en toda clase de objetos que una verdadera oficina para asesorar al turista. Ni siquiera entré. Así que me puse a dar vueltas por dos veces sin mapa y en todas terminé llegando a un lugar conocido. Después de comer pensé en ir a la estación de trenes, pero me desvié de la ruta más lógica porque una calle llamó mi antención. Cuando me di cuenta había llegado a la avenida "dell'Independenzia" que me llevaba precisamente a la estación.

Y mientras paseaba esta mañana, en un día claro y con sol, sentí el alivio de ver que a pesar de toda la mierda que está lloviendo en mi vida viajar me llena como siempre y me hace sentir verdaderamente vivo. Como remataba Keats su "Oda a una urna griega", en este vida hay cosas que son lo único que sabes, y lo único que necesitas saber.

Escrito por Lobo a las Abril 5, 2004 10:04 PM