Mayo 10, 2004

Y luego, vas... y te mueres

Hace tiempo que le conté a alguien que no necesito un psiquiatra o un psicólogo. Necesito un filósofo. La vida me resulta una sucesión ininterrumpida de días sin ningún sentido particular. No hago más que darle vueltas al sentido que tiene todo esto. Supongo que tiene que ver con el hecho de estar solo, y que con los treinta a la vuelta de la esquina todos los sueños se han ido al garete. En realidad podría suceder cualquier cosa, y de aquí a medio año encontrarme en algún campo de refugiados trabajando de cooperante, de becario de investigación en la universidad o sirviendo hamburguesas en un infame ChuppyBurger. Podría incluso salirme todo rodado. Pero hace ya tiempo empecé a sospechar de mis sueños. Hace ya unos años me imaginé en mi diario la vida a los 30. Llegaría al edificio donde viviría por la noche, y en el buzón encontraría un sobre grande y marrón de la editorial Icaria junto con facturas y propaganda. Abriría la puerta de mi piso, pequeño y desordenado, y encendería la luz para enfrentarme una noche más a la soleda. Abriría el sobre y me encontraría con un ejemplar de un libro mío recién publicado. Y entonces, diría "bravo, viva" con ironía. Ya en aquel entonces sabía que algo fallaba. Que podría alcanzar lo que me proponía, que podría alcanzar lo soñado, y las cosas seguirían fallando. La respuesta más inmediata es la soledad. Eso explicaría la urgencia y la ansiedad de tanta gente de mi edad por encontrar a alguien. Y la poca ansia de vivir intensamente de la gente con pareja. Pero me niego a creer que todo gire en torno a un otro en el que delegamos la felicidad y el que la vida tenga sentido.

Y sin embargo, pienso en mí mismo como un náufrago sin esperanza de volver a la civilización. Debe ser cierto eso de que el hombre es un animal político, un animal social. Porque más allá de permanecer vivo, ¿qué sentido tiene la vida cuando estás en una isla desierta? Cualquier meta a la que podamos aspirar en sociedad carece de sentido en soledad. ¿Ser rico? ¿Ser famoso? ¿Ser íntegro? ¿Superarse cada día? Podríamos acumular la mayor cantidad de cocos posible. Podríamos lanzar una jabalina hecha por nosotros mismo cada día más lejos. Y podríamos alegrarnos por ello. Pero al final estaríamos donde siempre.

El otro día miraba la página web de la Universidad de Bradford. Creo que si termino haciendo la tesis doctoral me buscaré la vida fuera. Y miraba los distintos programas de la universidad. Incluso me bajé en formato PDF todo un librillo promocional de las maravillas de la universidad. Y mientras miraba las fotos del campus me imaginé paseando por allí, solo como siempre. Como si mi imaginación, más allá de la idea de llegar a una universidad extranjera, fuera incapaz de recrear en mi mente la idea de que algún día podría encontrar gente interesante con las mismas inquietudes que yo. Y así todo lo que pueda llegar a pensar o soñar, me resulta amargo o desabrido.

Supongo que será cuestión de seguir buscando.

Escrito por Lobo a las Mayo 10, 2004 12:53 AM
Comentarios

creo que ya una vez te recomende mas platon y menos prozac.
por cierto, yo no tengo pareja, no quiero tenerla y soy feliz. no creo que sea eso lo que te falla, esa es la excusa que te das, pero esas respuestas no se buscan acaban apareciendo solas.

Escrito por mii a las Mayo 17, 2004 10:26 PM

.... y tu esperanza de vida solo por ser español es de unos 90 años, te queda mucha vida por delante, mucho mas de la mitad, no lo vas a encontrar todo en la primera vuelta...

Escrito por mii a las Mayo 17, 2004 10:28 PM

Te aseguroq te entiendo a la perfección es terrible descubrir q todas tus metas individuales solo tienen sentido si alguien está a tu lado, q la verdadera meta es no sentirse solo...

Escrito por gorkamorka a las Mayo 17, 2004 11:47 PM