La fiesta se abortó en el último momento... mala suerte pues. Pero como si de un huracán se tratase, todos los planes se vinieron abajo como un castillo de naipes. Cuando quise darme cuenta, estaba solo en un Nisan Micra, apenas conocía al conductor, este se había ido y me había dejado atravesado en medio de un vado permanente. Una situación verdaderamente gramática y comprometida, solo al ver las caras y las miradas de los vecinos.
A esas horas debería haber estado friendo salchichas y morcillas... sin embargo me encontraba en alguna callejuela de la metrópoli más profunda de Murica-murciandäe.
Las energías desaparecieron como el azúcar en un baso de leche caliente. Me despedí del día y marche a la cama buscando refugio en “La sombra del viento”.
...fin de la transmisión diaria.
Posted by eolovano at Febrero 25, 2005 07:08 PM | TrackBackUnos...dos...tres... si, si, siiii....probando.
Posted by: rásselas on Febrero 28, 2005 08:47 AMTranquilo zagal, que ya vendrán más fiestas.
Un beso.