Marzo 27, 2008

Los galgos los galgos

Si no hubiera ido a Lobería, ¿me habría llegado tanto Historia de los galgos? Sí, me habría llegado otro sitio del libro, Julián es ese cachorro aristocrático que tan bien conocemos. Pero el campo, esa alegría de la yegua sudorosa, el galope campo traviesa, esa felicidad sin más, ese amor inmenso e inaplazable por las cosas que una vez plantadas crecen, ese amor que me ha nacido en la pampa húmeda y no puedo cuestionar ni rechazar, que me exige amanecer allí, respirar allí, pudrirme siendo allí, no lo conocía antes, ni lo hubiera sospechado.
En Argentina el campo es otra cosa, no son Lan Zanjas como las ve Julián (porque él sólo ve su caprichoso mundo de cachorro aristocrático), y como seguramente lo veía Sara centauro, el bañado inútil y los potreros sólo para recorrer. El campo es división de clase y es fuerza, lo que ambiciona el poder, lo que sustenta el poder, lo opuesto a la negritud, es España años 30, una de las dos Argentinas que ha de helarte el corazón.
Enrique me dice siempre que nací porteña porque nací trucha. ¿Y si nací argentina y agropecuaria? Porque aunque soy gaditana y marítima hasta la médula, ese y yo que he nacido en Cádiz bendita mi suerte no me salió de dentro tanto hasta que saliendo de Ezeiza por primera vez la vi, esa tierra que al amarla me exigió amar a la mía de toda la vida, madre Cádiz, esposa Argentina (padre El Puerto, Buenos Aires pirata más que pirata).
Nadie me toma en serio cuando se me inflama el discurso y se me saltan los broches al hablar de Lobería. Y son cosas no sólo geográficas, yo lo sé, es el Cid desterrado de Castilla, pero también es esa extensión de los campos, los granitos de trigo en mi bolsillo, Antares, la infancia de Martín, los caballos los caballos.
El libro: Carolina me regaló Eisejuaz y me hizo comprarme la narrativa completa de la Gallardo en una librería de Corrientes. Devorado todo en esas noches de invierno madrileño cuando regresé, en la mesita de noche Piglia se deslució al lado de Sara, y eso que. Quiero Los galgos los galgos desde entonces. Ayer volví a leer la versión revisited y me he puesto como loca a buscar la novela original. La editorial que lo reeditó, propiedad de la hermana y sita paquetísima en Posadas al 1300, se llama Elefante Blanco y sólo publica crónicas de viajes por la geografía nacional de allá del XIX, sólo libros sobre lo que hubiera sido la Argentina si todo fuera Barrio Norte. Marta Gallardo, la dueña de la editorial, estará ahora caceroleando en el "piquete de la abundancia", pero su idea trasnochada de la Argentina, apartando al camarón oligarquía, me parece más digna que la idea de D´Elía. En el 2004 abrió tiendita pijísima aquí en Madrid, en la calle de Fortuny número 37. Parece que ya no existe, el teléfono no funciona y la página web tampoco. Mañana me paso cuando salga de la oficina. Que alguien se pase por Posadas a ver si sigue existiendo la editorial. Que alguien me compre Los galgos los galgos

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LouLou Marzo 27, 2008 07:24 PM |