Anoche quedé con Miguel en la puerta del Valle Inclán, y eso es lo más cerca que estuve del teatro. Fuimos a tomar unos vinos con dos directores amigos suyos, directores de los que dirigen pelis de verdad, por Lavapiés. Mientras bajaba de Tirso me asombré de lo vivo que está el barrio (siempre se piensa que si puedes comprar tomates a las once de la noche es que un barrio está vivo, en cambio la calle Montera en la que me siento tan segura gracias a las putas confluyentes y a los que pasan toda la noche apoyados en la pared al lado de la comisaría para conseguir sus papelitos está muerta muertísima). Anduvimos por tres bares diferentes, viva España. Ya se puede caminar por Madrid de noche, no te salen carambanitos de las orejas ni del ánimo, puedes levantar la cabeza para mirar los edificios, pararte en los escaparates de las tiendas de tela doble ancho dos euros, empezar a tener un plano mental de las calles, todavía me hago un lío y clasifico así: camino a la filmoteca, camino a casa de Juan, camino a casa de Igor, calle de mi trabajo, camino a Peñascales.
LouLou Marzo 28, 2008 03:38 PM |