Septiembre 26, 2007

Culto clásico

Fuimos a ver Ordet y Pasión, programa doble en la Filmoteca hecho como para una Loulou de dieciséis años. El niño querido no las había visto, y siempre ir a esa sala en azules y rojos carretas hogareños de su mano es un placer privado mío inconfesable, ahora que no puedo mostrar debilidad jamás le contaría esta verdad. Dolió Bergman, dolió el cangrejito que caminaba por la calle, escapado del mercado de Santa Isabel, buscando buscando el espigón.


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LouLou 11:23 AM | (0) |

Septiembre 22, 2007

Sala El Sol

Cuando era adolescente y escuchaba Radio 3 allá en El Puerto, la sala El Sol era un lugar mítico que parecía inalcanzable, una excursión a Madrid, una aventura para De la Quadra Salcedo, un concierto un sábado era Maddening flames o Monotors en el Taxco o en La escalera, cuando había suerte, sino nos llegábamos a ver a NND en Abadía y cosas peores, qué curioso que sea esto ahora lo inalcanzable: saber qué pasa en El Puerto, que ya no exista esa cultura de botas militares con minifalda, sentarse en el suelo y que sean los noventa, tener diecisiete años e ir a conciertos en que los músicos también tenían esa edad, que Madrid sea mi propia casa provinciana después de tantas vueltas por el mundo, a una cuadra de la sala El Sol. Y voy ahí a ver tocar a Astrud, y me parece un sitio cutre, y recuerdo a Manolo con otros aspectos y en otros escenarios, y hay gente del Puerto que sigue siendo de mi edad, ¿de qué iremos ahora disfrazados?


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LouLou 04:14 PM | (0) |

Septiembre 18, 2007

Miller's crossing

No sé. Ver de nuevo esta película, en pantalla grande, en el Doré que tiene los colores para un salón, agarrarle el brazo a él cuando Tom Regan entra en el baño de señoras y ese diálogo a la antigua, Marcia Gay Harden en su florecimiento, acordarme de que me acuerdo de las frases ("Then find one and intimidate her"), el cine. Queda un charquito brillante en nuestro suelo.


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LouLou 11:24 PM | (0) |

Septiembre 13, 2007

El otaku

Tenemos un vagabundo privado, va por el barrio pero un par de veces en semana duerme en nuestro portal. Es alto y flaco, parece mudo, tiene barba pelirroja y a veces, cuando no lleva sombreros que recoge en la basura (una noche vi una gorra roja en el contenedor de casa, y al día siguiente la vi en su cabeza) se le ve el pelo greñoso y de un pelirrojo sucio verdaderamente sucio, no pelirrojo sucio evocador per se. La primera vez que lo vimos estaba de pie ante la cancela, con una minifalda escocesa sobre el pantalón y una camiseta celeste minúscula con dibujito japonés. Lo vi esta semana por Montera, escuálido y mirando extraviado. Siempre pienso que para ser clochard es mejor el sur, pero vete tú a saber.


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LouLou 11:47 PM | (0) |

Septiembre 03, 2007

Madrid, 3 de septiembre

Cómo cuento a toro pasado... Ahora.
Tomo café en el café San Luis, en Gran Vía y Montera, donde desayuné un día de desespero mientras buscaba casa y llamaba llamaba a Martín buscando consuelo amarre vida luz amor mientras él se deshacía en su duelo secreto a mis espaldas. Yo he sido como él es, por qué me encelo (precisamente por eso). Si estoy tan loca es porque vivo imaginándome en ese sitio que él sólo se imagina, si yo no he podido aterrizar en ninguna otra vida, ¿podrá él aterrizar en ninguna otra vida?
Ser. Despreocuparme. Ser. Despreocuparme. Ser. Despreocuparme. Ser. Dejar de otorgar peso, pero yo soy ante la vida como Karen Blixen ante un juego de té, no soy Elena, ni la Loulou que fui. Dejar de poseer. Todas estas cosas son sólo decir que quiero no tener para poder disfrutar de lo que se me da.
Despreocuparme, ser. Pero tengo que tener dignidad, ser buena en algo.
Cines Renoir. Filmoteca. Jazz. El Prado el domingo. Giacometti en el Pompidou. Taller de grabado de Cava Alta. El coro Magerit. Amor de noche. Vida de oficina. Dolores solitarios pequeños. Lluvia de otoño.
Cuando haga frío me podré sentar al solcito en la Plaza Mayor. Quiero aprender a bailar el tango, sí, aquí en Madrid, ya que no lo hice en Almagro o Boedo. Quiero subirme a un escenario y cantar Lush life.
La ciudad me da fuerzas para cruzar la calle, me deja ser, sola, ahora que no soy, me deja avenidas, vitrales, tiendas chinas, librerías donde respirar, me deja ver a través de la ventana del bar a un señor bajito gordo calvo con traje y corbata y maleta caminar acompañado por un mulato de pantalón blanco y camiseta plena, verde cazador.
Amor de invierno. Vivir otra vida fuera de Oteguipérez, recordar somos Barcelona pero ya no, qué seremos. Yo estoy muerta y solitaria, golpeada por los embates sufridos sentada en un banco en Plaza Nueva, por un dolor súbito incomprensible que rebotaba en los capós de los coches y me devolvía a patadas a la carretera.
Aquí no importo nada y por eso me cuesta menos ser. Aquí tendré una llave y de vez en cuando contigo me encontraré. Te quiero, nos odio. Tengo que encontrar otro método que duela menos, que sangre menos, un libro en el que yo fuera intérprete y no espectadora. Que tú me respondieras alguna vez. Una vez abandonada. Una vez olvidada. Ahora tendré que poder ser, poder desplazarme en el abandono, en la pena, hemos sido incapaces en la felicidad.
Islas ya existentes en la ciudad: la plaza Silva. El jardín botánico. El café de la plaza San Severiano. La casa de Antonio contigo un domingo a la mañana.
Me duele detrás de los ojos, me duele el dolor. Estoy sola, ahora, tengo un lugar que no es él, mi lugar soy yo.

LouLou 09:46 AM | (0) |