Diciembre 20, 2007

PROYECTO DE TREN INSTANTÁNEO entre Santiago y Puerto Montt

La locomotora del tren instantáneo
está en el lugar de destino (Pto. Montt)
y el último carro en el punto de partida (Stgo.)

la ventaja que presenta este tipo de tren
consiste en que el viajero llega
instantáneamente a Puerto Montt en el
momento mismo de abordar el último carro
en Santiago

lo único que debe hacer a continuación
es trasladarse con sus maletas
por el interior del tren
hasta llegar al primer carro

una vez realizada esta operación
el viajero puede proceder a abandonar
el tren instantáneo
que ha permanecido inmóvil
durante todo el trayecto


Observación: este tipo de tren (directo)
sirve sólo para viajes de ida

LouLou 02:45 AM | (0) |

Diciembre 17, 2007

Ojalá

Mi casa es luz amarilla y caldera, debe de refulgir vista desde fuera. Mi casa es como una isla ahora, de la que me costará salir mañana lunes por la mañana. El metro. Pasar frente al busto de Evita en su parque. La saludo todas las mañanas y todas las tardes, ella me dice siempre, fíjate la que armé yo sola, ¿qué haces tú? Ya verás, Eva, ya verás, ya haré yo llegar mi momento de balcón. Porque una vez más me doy cuenta de que enmarco otra ciudad en mí, la construyo mía y sola, la camino aunque me empeño en imaginarla con alguien que supiera por donde ando y en qué cafetería encontrarme, Martín y yo sólo hemos vuelto a tener una ciudad esos días en los que yo me negaba a seguir mancillando la casa y nos íbamos hasta el Palacio Real por la noche a apoyarnos en la barandilla que da al aparcamiento, o al poyo de La Caixa de la esquina de Virgen de los Peligros, a sentarnos en el suelo de la Plaza Mayor, o en el templo egipcio abrumados de tanto diálogo Secretos de un matrimonio. Soy injusta porque también Madrid con Martín existió en el círculo de Bellas Artes, en la Filmoteca, en el banco de la calle Alcalá en que nos sentamos incomprensiblemente un día rodeados de tráfico, en el titiritero que tanto me gustó en el Retiro y al que ahora le cebo mate algunos domingos, en el chino del aparcamiento de Plaza de España, en el concierto de Ruibal en la Galileo (y eso que estábamos tan peleados que nos mandábamos mensajitos puntillosos allí sentados, el uno al lado del otro), en el trayecto con Norita a casa de Slepoy, en la noche que me acompañó al Berlín.
El gato está siempre conmigo cuando estoy en casa, soy su almohada y su solaz. Si el gato no existiera el mundo sería diferente. Es triste hoy para mí pensar que mi casa que sisea es un refugio del gato y mío, que es el único lugar que tenemos en el mundo, que caminar con gorro y bufanda y mate y cantar con señores músicos asentados y con hijos seguirá constituyendo mi propia crónica que debo escribir a golpe de mi llave cuando abro la cancela de la casapuerta y miro arriba desde el patio y la luz del salón está indefectiblemente apagada, y esta historia de amor conmigo misma que existe desde que recuerdo, esta barrera literaria que le impongo al planeta para que pueda entrar en mi casa, seguirá, como en las demás ciudades. Sigo siendo la misma niña con gafas hambrienta que fui, sólo que con trayectoria. Qué pensaría la niña de mí si me viera. Es bueno hoy para mí pensar que mi casa que borbotea calor es la casa mía y del gato, una casa en la Puerta del Sol como exigió Enrique, una casa en la que Martín y yo no tuvimos tiempo ni fuerzas de ser Oteguipérez, está bien ser yo para poder mostrarle a la niña de ojos grandes que fui lo que hemos escrito a golpe de llaves solas en muchas puertas.
Ojalá supiera, porque todavía lo quiero.

LouLou 07:50 PM | (0) |

La puta de Montera

Hay una puta en la calle Montera que lleva siempre unas botas exóticas. En verano llevaba unas altas de caña y altas de tacón, de cuadros escoceses rojos que le debían de cocer los pies. Ahora lleva unas de raso rojas con un lazo con las que tiene que estar congelándose. En la sordidez de la calle y la falta de exotismo de las putas de Montera ella destaca apoyada en su farola o en su pared, siempre con sus botas llamativas e incómodas. Me pregunto si alguno de sus clientes las nota, las botas, si alguno la distingue a ella y le comenta su gesto. Ella se tomará la molestia de intentar afirmarse al salir de casa para eso, seguramente, como signo de identidad, como otra mujer que no fuera puta se colocaría un pañuelo azul de flecos alrededor del cuello para ir a cenar con alguien y luego a la mañana se lo dejaría en la casa de ese alguien, sobre el respaldo de una silla. Las mujeres siempre aspiramos a ser como las alianzas, me parece, aunque luego se deshagan de nosotras queremos dejar marcas indelebles. No sé por qué digo las mujeres, hablo de mí, y seguramente ésa es la razón por la que me fijo en las botas de la puta de Montera, la reconozco. Para ser justa diré que suele ser inconsciente y no calculado, pero quién sabe hasta dónde es calculada la inconsciencia.

LouLou 02:18 AM | (0) |

Diciembre 08, 2007

Las mañanitas

Me celebraron el cumpleaños a la mexicana, me mimaron mis chicos, me coronaron de gloria. Mis ojos tristes descansaron un rato, con lo que me gustan las fiestas de cumpleaños, con lo chachi que fue la del año pasado en Yrigoyen, con la casa a medio desmontar, este año pensaba que no habría celebración, que Elena y yo en Aduana, con la casa a medio desmontar, tocaríamos cumpleaños feliz en el acordeoncito de juguete, y no, me cantaron las mañanitas un montón de mexicanos desconocidos, conocí a mi gemelo cósmico (nacimos el mismo día, en el mismo momento, él en el DF, yo no, obvia decir que él es el lado oscuro de la fuerza y yo me llevé las campanillas), saborée lento un tequila verdadero a las cinco de la tarde, canté terribles y resentidos corridos, hablé con Enrique en la cocina.
Anoche, antes de pintar el faro en la pared del cuarto, nos tomamos Elena, Luciana y yo, la botella de cava que compré un sábado de agosto en Granada, junto a medio kilo de tiramisú, para tomar en el balcón luna llena cuando él llegara.

LouLou 11:52 PM | (0) |