Prepara tu mente para poder disfrutar en el jardín de la tortura... Donde el placer y el dolor van juntos de la mano... Donde lo bello se convierte en repugnante... y lo enfermizo es pura belleza!!! Historia de una capinera (fragmento) "Vi una vez enjaulada una pobre capinera: triste, medrosa, enferma. Que triste... no? :( Besis cariiiiii :******************************* Buenos y luminosos días, princesa de las tinieblas, je je je!!!!! un montón de nosotros cantamos por el alpiste, pero en el fondo somos pajarracos de selva, de extrarradio y de bolinche...:) Besos Penumbrosos :) Pobre bicho, murió por falta de libertad... en fin, nunca me gustó tener animales voladores encerrados en jaulas, por ahi volando son mas felices y mas bonitos, ademas no les hay que dar de comer xDD Y si quieres tener pajaritos desparrama cada dia una bolsa de maiz en la terraza de tu casa y tendras una bonita manada de palomas, amén de un balcon blanco blanco (cagadas de paloma) Sin libertad no se puede vivir, ni los animales ni los humanos. La jaula de oro. Muchos viven en ella, y no saben (o no quieren) salir. Encarcelados en la comodidad cotidiana, con las necesidades más básicas cubiertas y una sensación falsa de seguridad. Pero sin soñar, sin cantar, sin crear. Hay que ser muy fuerte para romper los barrotes, pero de lo contrario...bueno el alma de uno se queda como se queda el pajarillo, y es una pena. El esfuerzo de escapar merece la pena. Ufff, qué triste... No estamos hoy muy animados, eh? :) En fin, todo el mundo es prisionero de algo, creo. La cuestión es que igual algunos se encuentran más seguros dentro de la jaula que fuera... creo que nunca tenemos la mente preparada para disfrutar del jardín de la tortura...ese jardín que es la vida misma... Bonito blogAbril 30, 2004
Prepara tu mente...

Mirónos abriendo sus ojos espantados, arrinconada en un ángulo de su estrecha prisión.
Y cuando oía el alegre canto de los otros pajarillos, que gorjeaban en el verde prado o remontábanse hacia el cielo, seguíalos con la vista, que bien se hubiera podido imaginársela empapada en lágrimas.
Empero, a la mísera prisionera abatida, nada le sugirió su instinto que pudiera librarla del débil muro que la tenía encarcelada.
Prodigábanle cariños sus cuidadores: cándidas criaturas regocijadas, que sin comprender la pena de su cautiverio, dábanle en cambio un puñado de migajas de pan, a las que acompañaban ingenuas palabras de afecto.
La pobre capinera se mostraba, resignada con su suerte; ¡infeliz!
Llena de mansedumbre, aun en su dolor, parecía, exenta de todo sentimiento de reproche, picoteando el mijo y las migajas; pues su extrema debilidad no le permitía más.
Dos días después, en su prisión, doblada la cabecita bajo el ala, encontrósela consumida".
(...)
Giovanni Verga

MAIA
Todos somos pájaros...con o sin alas.