La vieja sirena Si nunca despertaste en sobresalto Si no sentiste entonces la muerte Si no rompió tu voz ese gemido En ella me consumo y es mi grito Y al no llegar tus labios con tu bálsamo Éste es un fragmento del libro La Vieja Sirena, del escritor Jose Luis Sampedro, autor de otras pequeñas maravillas como La Sonrisa Etrusca o El Amante Lesbiano. En La Vieja Sirena, Glauka, la protagonista, abandona su vida como Sirena para ser una mortal más. Durante la novela vamos conociéndola, acompañándola en la vida que ha elegido, y en la que inevitablemente sufrirá, llorará, amará, sentirá... y precisamente por todo ello, le habrá valido la pena. Caso de la vida misma Un gran hombre, en todos los sentidos. Slds. gozatelo Hermoso. Con esta es la segunda vez que leo un fragmento de este escritor, y ya me están entrando ganas de leerme un libro entero. Gracias lua :) La sonrrisa etrusca me trae recuerdo de noches extrañas un gran autor..................... susana -- Así es. Egosum -- Un gran escritor. david -- Se hará lo que se pueda :P toshiro -- Esta se ha desecho de las suyas. Moonsa -- Pues ya tardas :) cedrik -- Humm, eso me lo vas a tener que contar con detenimiento :P Dark kisses Coincido contigo plenamente, es un autor que me encanta, es una maravilla, La Vieja Sirena. Besitos no e leido el libro pero este fragmento me a gustado asi k me voy annimar a leerlo. gracias por poner un cachati de el. saludos Sí, algo es mejor que nada. mirada -- Es uno de los mejores :D pkñaja -- De nada, todo pa´ti :) Mithran -- Y tu que lo digas!!! Dark kissesOctubre 29, 2005
La vieja sirena

febril, precipitándote hacia el lado
vacío de tu lecho, tanteándolo
con manos que se obstinan vanamente
contra implacable ausencia.
desgarrándote en vida y agrandando
el vacío entre tus venas inflamado,
el vano apartamiento de tus muslos,
el ansia de tu sexo.
que acuchilla la turbia madrugada...
es que en tu corazón no ardía la hoguera
que llamamos amor.
tu nombre: a ti me abro en carne viva.
Mi piel muere en espera de la tuya,
mi sexo late con ansiosa boca
de pez en la agonía.
ni el fuego sosegante de tu lengua
mi mano se fatiga inútilmente
en estéril caricia...
Porque tan sólo tú tienes las alas
para el vuelo que mata y da la vida.

Ojalá las sirenas piensen que sus escamas valieron la pena.
Abrazos.