Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto qué no sabemos que nos está faltando hasta que llega

Todos duermen aún.
Sólo hay mar y cielo, arena y gaviotas, y yo, claro.
También están las moles de hormigón, indiferentes, pero no importa, durante un instante todo me pertenece, no hay nadie.
Un bello instante.
Empiezan a aparecer transeúntes, pero tampoco importa, apenas reparo en ellos.
Empieza a asomar tímidamente el sol, eso en cambio sí importa.
Esas dichosas moles me impiden contemplar su despertar, pero sigue sin importarme, sé que está ahí, y hoy se despereza sólo para mí.