No cualquiera llega a ser jefe

El jefe es una persona especial.
Por lo menos los que yo he tenido lo son.
El jefe enferma poco; es raro que no vaya a trabajar.
El jefe tiene un oído más agudo y perceptivo: escucha cosas que los demás no.
El jefe tiene siempre una pregunta desestabilizadora a flor de labios: no importa cuán bien esté "eso" que uno hizo, él siempre va a preguntar "algo" que o no estaba allí, o no se nos ocurrió.
El jefe es reservado, nada se sabe casi de su vida privada, pero de algún modo se las ingenia para saber de la nuestra (la información es poder, Sras. y Sres.).
El jefe llega siempre a la hora; haya caos de tráfico, huelgas de transportes, lo que sea... él está ahí. A la hora.
El jefe no manifiesta su humor abiertamente. Pero debemos amoldarnos a él con el correr del día.
El jefe siempre consigue vez para el médico después de las horas de trabajo.
No se intoxica con chorizos en mal estado, no llega nunca con resaca, no le duele la cabeza, no se va porque se duerme sentado en el escritorio, no trasnocha, no se pelea... o si lo hace, jamás lo notaremos.
Creo que los jefes tienen superpoderes.
Lo que no me queda claro es: ¿Llegó por eso a ser jefe, o porque llegó a ser jefe desarrolló sus poderes?
La Vida Sexual de Pinocho (versión censurada)

— Wao! La naricita no es lo único que te crece, eh?. Que bien, que bien. A ver, pégate un poquito más.
Pinocho le hizo caso al hada, que vestía un picardías azul transparente. Y se le acercó dispuesto.
— Hummm. Que buena pinta tiene esto.
Se arrodilló frente al muñeco, sólo para levantarse de inmediato, alterada, molesta y herida.
— Una astilla en mi labio... maldita sea!!!!
Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados

Pasaba la medianoche cuando el anciano se abalanzó violentamente sobre aquellos tres extraños que habían entrado en su casa.
A pesar de su edad, su esfuerzo fue suficiente para ahuyentarlos y provocarles algún que otro cardenal a golpe de bastón.
-¡Viva la República!
Exclamó el anciano desde el balcón aquella fría noche del 6 de enero.
Cuando te quitan todo te agarras a la imaginación

Su cara era fuerte, muy fuerte, aguileña, con un puente muy marcado sobre su fina nariz y las ventanas de ella especialmente arqueadas; con una frente alta y despejada y el pelo gris que le crecía escasamente alrededor de las sienes, pero profusamente en otras partes.
Sus cejas eran muy espesas, casi se encontraban en el entrecejo, y con un pelo tan abundante que parecía encresparse por su misma profusión.
La boca, por lo que podía ver de ella bajo el tupido bigote, era fina y tenía una apariencia más bien cruel, con unos dientes blancos peculiarmente agudos; éstos sobresalían sobre los labios, cuya notable rudeza mostraba una singular vitalidad en un hombre de su edad.
En cuanto a lo demás, sus orejas eran pálidas y extremadamente puntiagudas en la parte superior; el mentón era amplio y fuerte, y las mejillas firmes, aunque delgadas.
La tez era de una palidez extraordinaria.