Como quien no lo pretende, absorta en los recuerdos, viviendo en ellos, rememorando; de aniversarios va la cosa. Hoy es el día aquel, en el que estabas junto a mi, tu que ni lo aspiras. Y gracias por haber hecho que un año mas este aquí, aquí y ahora. Celebrando ese aniversario, dios, dando la vida por él. El incesante ruido que ensordece mis oídos, los cuerpos que se ajetrean al son de un viento, un único y envidiable viento que cruza las montañas. Una año ya, o un año mas. Porque hoy mas que nunca, me doy cuenta de lo que has significado para mi. Hoy mas que nunca me doy cuenta de quien soy, gracias a ti. A ti que siempre dormiste en mi cama a mi vera, sin yo darme cuenta. Recordando la incertidumbre a la que hice frente, solo por conocerte, solo por poder mirarte a los ojos, y ver como me mirabas. Y convertirme en lo que soy ahora, en ser consciente por primera vez de mi misión en esto de la vida. Y me repliego, en un segundo a una plena dedicación a cada uno de vosotros, vosotros que me dais la vida. En cada suspiro, en cada susurro, en cada mirada furtiva, vosotros que me hacéis vivir. Porque sin vosotros yo no seria nada. Como quien lo disfruta, alimentándome a grandes bocanadas, sin llegar a empacharme. De vosotros, de mi.
Viviendo ese aniversario en cada puto día, recordando cada obstáculo, cada paso, cada noche que nunca terminaba... hasta llegar aquí. A este lugar de nadie, en el que habitan quienes se dejaron su alma antes de partir. Un año que te conocí, aunque siempre viviste en mi. Un año que acaricie tu cara, en mi memoria. Dándome cuenta que has vuelto esta vez para elevarlo a la máxima instancia y no dejarlo escapar al mañana. Perfeccionándolo al ultimo milímetro, ahora si para ver lo que pudo haber sido. Lo que un día, sin duda alguna será levantarme entre tus brazos, entre los míos. Entre los brazos de mi esencia transportada en cuerpo y alma.
Atentamente y subiendo asta este aniversario, el ultimo ya, Electra
Y subiendo desde la nada mas crucial, me despejo de mis legañas existenciales, alzando los brazos una vez mas, a la incertidumbre (Ven, que ya no hay miedo que valga). Inducida por un todo comunitario, que se autodicta sus propias normas, me involucro de lleno. Solo así dicen, puedes conseguir la felicidad y tu muy criticada Alazne, meta moral. Y que pueril me parece, que necesite de ti para poder sonreír ante el vació de ojos estupefactos, que no me baste de mi persona como eficaz herramienta para arrojar una sonrisa al viento. Como ya mil veces es repetido, que este buscador de tesoros no encuentra su tesoro y triste vuelve a casa. En una isla desierta cabria en mi mochila; caricias, besos, miradas… por que lo necesito, pero ya no a él, sino al concepto en si. Necesito amor, necesito que me quieran. Y a estas alturas de la vida, después de veinte vueltas, con la cara demacrada, no me avergüenza decir que necesito algo tan simple como un abrazo, tuyo o tuyo o de nadie. Y tal vez tengan razón, todas esas palabras encadenadas que no forman cadena alguna, que ni han conseguido atarme ni engañarme, tal vez tengan razón, pues solo así consiguen justificar sus sonrisas.
¿Para que vamos a mentirnos? Tu que me lees ¿qué haces aquí? Y yo lo se, pues yo hago lo mismo, esperas. Esperas que algo cambie, que un día cuando te levantes veas ese puto sol que brilla ante tus ojos, con fuerza monstruosa, esperas. Y la esperanza nunca muere, pues sino tu con ella morirías, esperas que te quieran, esperas quererte. Y cuenta un cuento que así de simple lo es.
Atentamente y esperando la simpleza mas simple, Electra
Por cierto mil gracias o mas, kiss

Un día mas que me levanto de la cama, sin ganas, prefiriendo acostarme. Ya no hay nadie que se preocupe por mi, ya no hay nadie que me espere en la estación, ya no hay nadie que me quiera… ya no hay nadie, ni tan siquiera yo. Es gracioso ver como, me he podido acostumbrar tanto a una persona, a sus labios, a su sonrisa. Mataría por volver a coger su cara entre mis manos, acariciar su piel, mirar a sus ojos... siempre he querido a este o a aquel, pero nunca me había enamorado. Y es mas sorprendente todavía, ver como en un abrir y cerrar de ojos, con dos simples palabras se desmorona una estúpida vida humana.
Y levantarte un día mas, de tu mustia vida y darte cuenta de que ya no hay rotondas en las que rotar, que ya no hay razones, que ya no hay luz… dios, duele tanto. El tiempo lo cura todo dicen, pero créanme el tiempo no va a traérmelo de nuevo y dejar que le abrace asta la eternidad. No, ya todo esta roto. Todo esta tan roto y no hay pegamento alguno con el que volver a pegar todo este barullo de vidas subastadas y palabras en bocas cerradas.
No hay perdida en este viaje sin ida ni vuelta, no la hay, nunca la hubo. Como tampoco hay salida. Con la esperanza vendida en ojos ajenos, deambulando por las calles, sobrecogida asta lo mas mínimo por ese sentimiento de necesidad de afecto. Esta puta necesidad de quererte y no tenerte, y tal vez impregnada de una sin razón humana adquirida. Tal vez, pero aun así, cuando ya no hay ni una sola estrella que alumbre esta oscura noche. Cuando en lo mas recóndito y escondido de mi alma, los gritos no cesan y me conectan a la demencia mas cercana. Dios tal vez entonces, sin llegar a ese momento todo se pare, por un solo instante, para siempre. Y ya no haya ni una sola lagrima mas que derrochar, al libre albedrío de impasibles cara atónitas buscando sin piedad, su alma gemela. Ya no.
Atentamente y tal vez, Electra
Levántate de la cama, levanta las persianas… he sólido decir muchas veces. Pero ¿que ostias digo? Levantarte de la cama, ¿para que? ¿por que? Para que el puto dia de mis cumpleaños mi novio me deje, y desee morirme. Para eso exactamente, y desearía no haberme levantado nunca. No puedo aguantar este dolor, ya no es un simple dolor localizado. Dios, recorre todo mi cuerpo, hasta apoderase de mi. ¿Que he hecho yo para merecerme esto? Me pregunto. Miles de personas compadeciéndose de mi, mirando y pensando que tiene que hacer la obra del día y decirme algo para mi consuelo. Pero no lo entienden ostia, callaros ya todos de una puta vez, es como si toneladas se posasen en mi cabeza y me aplastasen asta mas no poder. No puedo respirar. No puedo aguantar esto, pero tampoco tengo el puto valor de arrojarme sin mas, no puedo. Dios y que me quiera morir no es suficiente para que suceda. Ni al peor de mis enemigos desearía esto. Ya no hay un mañana, ya no hay una Electra. Sin buscar compasión de ojos ajenos. Deseando no haberme levantado nunca. Tal vez para siempre.
Atentamente, ahora ya si, Electra
Veinte años de vida envasados al vacío. Veinte años de luz incandescente. Veinte años como empedernida donante de vida humana. Veinte años para el recuerdo, para el olvido. Veinte años que se van sin haber llegado. Veinte años que me trago, sin haberlos saboreado. Veinte años rotando como un tiovivo. Veinte años paseando por estas calles montada en una carroza folclórica llena de luz y de color, que siempre paso desapercibida. Veinte años a los ojos de un estúpido calendario cristiano. Veinte años a la basura. Veinte años de condena. Veinte años de vida. Veinte años de observadora de gotas de agua en un día lluvioso. Veinte años sorprendiéndome a cada instante. Veinte años que son acaparados por necios acontecimientos sociales. Veinte años que no son veinte. Por que una vez de la nada nació una niñita, que no sabia a donde quería ir, y que hoy veinte años después tampoco se lo sabe. Una niñita que para muchos mejor no haberla conocido, una niñita que incluso ella misma muchas veces preferiría no saber quien es. Pero que a pesar de los pasares, no puede renegar quien es, simplemente es para gusto o disgusto, sin justificación alguna. Veinte años a fin de cuentas, no mas.
Atentamente, un día como hoy hace muchos años, Electra
Todas las piezas del puzzle encajan, no falta ninguna. Aunque no haya ni una sola fichas en este tablero, todo cuadra a la perfección. Siempre a sido así y siempre lo será. Locura existencial llena de cordura a grandes raciones, limitada por su ya degenerada forma y presencia. Sensatez que sabe a demencia, delirio repleto de juicio. Y nunca mas cuerda que hoy, veo que líneas forman círculos. Círculos llenos de sentido innato, que forman mi vida. Insensatos parámetros que empieza aquí y nunca llegan a su fin, convirtiéndose en eternos. Aires eternos en los que vuelo, gracias a cimientos construidos en el hoy y en ahora. Y cuando lo escabroso se come a lo moral, y todo recobra un sentido inmoralmente eterno. Una continuidad ilimitada, algo que empieza para no tocar su fin, para nunca llegar. Un nacimiento fortuito, no deseado incluso, falsos montajes maternos construidos en la nada; que me hacen comprender la razón de mi existencia, de la tuya. Algo que nunca podría pasar inadvertido, algo que me hace seguir adelante, cada puto día. Eres tu y tu y tu y tu, y tu también, y nadie mas que tu. Infinitas personas, marcando mi línea hacia una eternidad tangible, a estas alturas. Dios, déjalo estar. Déjalo estar para siempre, no lo termines antes de tiempo. Ese cucurucho lleno de blanca nata, que cada nada llenan, déjalo estar hasta la eternidad, créeme esta vez no se derretirá. Sin tiempo en el tiempo, sin prisas.
Atentamente y con tiempo, Electra

Disfrazarse es la única manera de conseguir la libertad, escucho. Meterte dentro de todos esos nuevos atuendos, elegir el tuyo y caminar con lo puesto. Disfrazado de alguien que no eres, de alguien que no conoces, cumpliendo tu papel. Dentro de nuevos atuendos que no son ni tuyos, ni míos, fingiendo ser alguien que no eres, mintiendo a cada palabra que pronuncias, siendo quien no eres para poder sentirte sin ninguna atadura posible, comentaban. Porque solo así, dicen, podrás conseguir esa golosina de fresa para tu goloso ego, tu libertad. Y hablando de libertades subastadas o vendidas, nunca sin ser propias, libertades disfrazadas. Enmascaradas de agria falsedad, que tu nuevo traje forma les das a cada zancada. Una forma digna de un buen travestí que cada noche se viste de lo que no es o de lo que desea ser, para hacer la gracia de todos sus admiradores. Eligiendo el disfraz mas bonito de toda la fiesta para dejar embobados a los presentes. Un disfraz que nunca conseguirás hacer tuyo. Tu mascara existencial con la que nos miras, nos espías, nos enseñas, nos alumbras… Y cuidado, que puedes disfrazarte de muchas cosas; de puton verbenero, de payaso de turno, de ligon de playa, de vagabundo, de osito mimoso, de dios… muchos disfraces, a gusto de todos. Y tu ¿cuál escoges?
Atentamente y disfrazada de princesa, Electra
Colocada en vuestro bacón, a la luz de un publico que juzga con ojos acuchillados, pido, me arrodillo asta el suelo, revindico... que ostias. Vosotros que os hacéis dueños de algo que solo concierne al único y propio individuo, su sufragio. Yo siendo la única en la faz de esta contaminada tierra, que tiene el poder, de decidir sobre mi propio ser. Y vosotros que con clamorosos aires de poder desvalijado, tenéis la valentía de decidir; que esnifo esta noche, que me fumo, si puedo arrojar al hijo que no deseo de mi vientre, si puedo ser yo la que pienso en vez de que lo hagan por mi, si puedo ser libre al igual que mi país, si puedo morir o no cuando así lo desee… vosotros, nosotros en resumidas cuentas. Y ostia, nos os dais cuenta de lo que están haciendo, de lo que nos hacemos cada puto día de nuestras miserables vidas... nos os dais cuenta de que restringimos, milimetramos, prohibimos, limitamos... todo lo que nos rodea. Y ¿que culpa tengo yo de que me guste la marihuana, de que sueñe despierta los sábados gracias a una rayita d farlopa, que me haya quedado embarazada con 19 años y no quiera tener a ese feto que llevo dentro, que tenga un cáncer en el pulmón y prefiera morir antes que seguir con esta crueldad, que anhele ser libre...? que culpa tengo yo de ejercer mi derecho. Que solo yo y nadie mas que yo tiene el poder de ejercer, realizar. Por que ¿quien sino nosotros para revindicar nuestro sufragio? De un individuo cualquiera ante una sociedad tan individualista.
Atentamente, ante nuestro bacón, Electra

Vivir para no morir, pronuncia un maestro esfumado. Un maestro que con sus pinturas cautivo nuestras almas o la mía. Vivir con presagio y nunca poder terminar esta vida de perros, nunca poder morir. O vivir sin mas, sin ton ni son, pasando por alto sin ser visto; y conseguir que nadie nunca te pueda olvidar. Que en la memoria de todos duermas placida y cómodamente, para siempre. En el omnipresente de los mortales, en un tiempo sin tiempo, robando inconscientes con simples mezclas folclóricas. Convertirte en un ente eterno que todos en boca tenemos. Deleitar los paladares mas engañosos con tus obras, vivir pintando y morir pintando. Vivir para siempre, vivir para nunca morir. Una leyenda, un recuerdo, un maestro, un personaje.
Y me pregunto yo que pensara, ese pintor de fantasías tangibles si levantase la cabeza de su firme lecho. Si se sentiría orgulloso, o si odiara su recuerdo, si preferiría esconderse bajo las piedra o vociferar quien es para que todos aclamemos sus visiones hacia un lugar lleno de pinceladas fantásticas, sueños pintados. Me pregunto, pero no necesito respuesta alguna. Bien se yo, que bastante tiene con ser recordado por sus brochazos excéntricos y su pinta de loco prematuro en un mundo de robots. Y como el dijo; vivir... para nunca morir.
Atentamente y rememorando a uno de los mejores para mi deleite, Electra
Como burbuja que flota en aguas ajenas, bailaba yo en cualquier escenario de estos que nos rodean. En este o en aquel, sin pararme en ninguno, sin saber dnd pisaba. Como un gran abismo que nunca tocaba su fin, cayendo continuamente hacia la nada, irremediablemente. Y recobro la conciencia, de un tiempo que no paso ni existió, en esa golosa nube existencial, que impregno cn su esencia mil y una vidas, incandescentemente. En ese Gran Puente que no era sino el principio del final de una vida que pendía de un solo hilo. Y que sin pesar y agradeciéndolo eternamente, pues ahora puedo llegar a comprender, siempre penderá y dependerá de ese insuperable y posible hilo. Un hilo entre los hilos que se digno a agacharse hasta el suelo para recoger tiernamente una mota de polvo cualquiera. Y hacer de esa mota de sucio polvo, una mota en mayúsculas.
Y puede que esos instantes de eternidad compartida se quedasen tatuados en mi piel. Incluso puede que sin resignación posible, florezca en invierno, como rosa en el desierto, una magnífica y privilegiada flor. Una de esas flores, que por su brillo, su sabroso olor, su belleza y su peculiar aura siempre quedara en la memoria de todos. Un ángel en un infierno de mortales, que por su dedicación y ganas de trabajar en un oficio que no era suyo, se convirtió en una leyenda. La luz que a ojos de todos siempre estaba apagada, pro que yo concienzudamente se que tenia todo la luz posible que una linterna de rebajas pudiera dar, tan generosamente.
Y aun tocando un fondo sin fondo, y viviendo a ritmo vertiginoso lo que nos deparan. Sin pararme a pensar, ni empacharme de las gigantescas comidas que un buen comensal, permite darse. Siempre quedara latentente, ese vela en la iglesia de un pueblo sin habitantes que nadie se paro a encender. Y que por casualidad alguien tiro una moneda al aire entre las muchas que tenia y encesto para siempre. Y sabiendo que este ultimo y único suspiro, con el que el Oso Durmiente despertó de su largo sueño, será el primero de sus suspiros en una vida que nunca vivió. Sin marcharse sin haber enseñado a aprender y con una caricia eterna, en mis retinas el que entro en escena aunque fuese por la puerta trasera.
Atentamente y siempre en cuclillas a un único Dios posible, Electra
Es la hora y el momento, ya ha llegado para quedarse. Me conozco un lugar perfecto para terminar con toda esta farsa, sígueme. Es su cumpleaños, lo recordara durante toda su vida. Tranquila, solo haz lo que debas. Ya hemos llegado, el Gran Puente, ni queriendo habría sido mas idóneo. Vamos, es fácil, solo saltar. Si bien. ¿Como me tengo que tirar? Pero que dices, ostia, este no es tu turno, ni tu momento, es mi cruzada. Calla, ostia y dime como me tengo que tirar. Ostia, no lo entiendes, ni llegaras nunca a entenderlo, todavía Alazne no es tu hora, solo yo ante este puto puente, para dar fin a lo que nunca existió. A lo que nunca tubo su inicio, pero se personifico en cada puto segundo. Si tu te tiras, sabes que yo iré detrás, no podría seguir viviendo, si tu terminas con todo esto, lo sabes. Quieto, apártate, me da igual toda tu puta demagogia, no aguanto mas, tengo que hacerlo. Cállate puta niñata de los cojones, tu no sabes lo que es estar aquí dentro, dios, cada puto dia, un interminable zumbido que no te deja ni respirar, para ya. Las piernas no paran de temblarme, no pudo para de temblar, dios tengo miedo. Siempre ¿vale? recuérdalo. Nada que recordar, enana. Incluso a mi me tiemblan las piernas. ¿que se tiene que sentir? Cuando ya tu cara explota contra el asfalto y todo termina, ya no mas ruido que ensordezca mis oídos. Tiene que ser bestial. Bien, quita me voy a tirar. Ostia, no lo hagas, tienes que quedarte aquí, eres mi sucesión. Mi herencia en persona, tienes que quedarte para enseñarles todo lo que yo te enseñe. Ostia, no lo entiendes... no tengo fuerzas, no puedo respirar, no hay aire que respirar. Has de buscar las fuerzas, te dejo el legado, eres la única opción posible. Ya llegados a estos momento, tu solo puedes llegar a entender de que se trata, aunque sea por encima. Cállate de una puta vez, en serio me has podido la vida y tengo que terminar, para ya. No me detengas... y una mano que sujeta mi cintura, mi respiración se corta, cuando mis pies están en el aire, me impide terminar con todo esto, y me insta sin llegar a obligarme a seguir caminando.
Atentamente y siempre en mente, Electra
Hablando de suicidios... díganme ustedes ¿por que no es igual de digno echarse por un puente? Al fin y al cabo no es mas que terminar con esta condena, que si lo se, siempre lo será. Da igual que este impregnada de instantánea felicidad, que me hace vivir, no importa en absoluto. La cuestión es acabar con todo por eternos segundos. Y pongámosle acento a la cosa, no se trata de un mero pasatiempos, acabar para siempre e ahí, damas y caballeros, la misión a cumplir. Coger tu mano y dirigirme al mismo puente, y lanzarme al vació, a mi abismo personal, sin remordimientos, sin responsabilidad. Pro ya es tarde dirás, ¿y que coño me importa e? Dime ostia, que me atañe ahora. Tal vez sea la opción mas fácil o tal vez no, incluso puedo buscar una excusa a mi impotencia de no tener el puto valor de arrojarme sin mas, a las profundidades de la humanidad. A la basura existencial, que esta marcada para todos, de allí venimos y allí iremos. Pero a fin de cuentas, toda puta parafernalia, porque ni tendré el valor, ni podré acceder al agujero mas rotundo y absoluto. Y aun siendo igual de digno que mal visto por esta feroz sociedad, ciñámonos al asunto; acabar con todo sufrimiento posible. Coger y sin mas arrojarte, terminar. Y sentirte libre y respirar hondo, libre de todo, libre de una sociedad, libre de una familia, libre de unos amigos, libre de unas miradas, libre de ti… Y parece ser que entonces, y solo entonces, después de haber pasado con pesadumbre y haber finalizado cn ansia estos instantes de vida que te concedieron, podrás recuperar lo que siempre fue tuyo y nunca tuviste, tu libertad. Tu libertad en mayúsculas.
Atentamente y cumpliendo un mes de enamorada oficial, Electra

¡OH Dios Justiciero!
que impera todos los cielos posibles,
que transita en todos los tiempos,
que levita por nuestras mentes,
que recorre los oscuros pasajes,
que ilumina nuestros caminos,
¡OH Dios Justiciero!
que domina las olas dl mar,
que da de comer a las nubes,
que pone cada semilla de los campos,
que da vida a las flores,
que inserta alas a las aves,
¡OH Dios Justiciero!
que me das la vida
y me la quitas,
que me das el aliento
que tanto necesito,
que me ofreces la libertad
y me enseñas las cárceles.
Para ti que los milenios son segundos,
y la vida una abrir y cerrar de ojos,
TU que fluyes en un constante ir y venir,
tu que no te paras a pensar,
tu que ni existes,
tu enséñame a vivir,
Dejándome vivir.
pues sin ti,
ni contigo,
podré vivir.
Atentamente y con/ sin Dios
Llegas aquí repleto de nuevo elementos que sustentaran tu existencia y poco a poco como la flor a la que caen sus viejos pétalos, te desprendes de ellos. Vas buscando tu caminando, vas caminado por tu camino, descubres quien eres y a donde vas. Y te das cuenta que algo puede mejorar, ese algo que te de el aliento suficiente para subir a la cima de esta montaña. Sabes que hay algo mas, algo que ni siquiera sabes con certeza que existe. Y puede ser que en este camino que llaman vida, coincidas con ese algo mas. Puede ser que en esta nueva cruzada, todas tus estrellan iluminen el mismo oscuro cielo, que las olas que viene y van sean del mismo mar, que el camino de la vida te guié asta un sol. Ese algo que podrás encontrar y ten fe en ello encontraras. Que te ayude a pensar, a conciliar, a saborear, a creer en ese sabroso sueño existencial. Esa golosina del insaciable vientre humano, de tu narciso ego, incluso de cada poro de tu mugrienta y blanquecina piel. Ese nuevo tesoro que en lo mas fondo de ese lago encontraras, un talismán único e irrepetible, un diamante en bruto. Ese algo mas que te de esa aire que tanto necesitas para respirar. La sangre que recorrerá por tus venas en la eternidad. Ese algo mas que es lo mas sustancial de toda esta patraña, tu esencia como dulce colonia diaria. Que te embadurne de lo que tu realmente eres sin ningún desodorante que te pringue, solo tu, solo tu esencia.
Atentamente y devolviéndote esa dulce cruzada, Electra
Todavía hoy tengo una espinita clavada en mi corazón, de una vuelo eterno al que no pude optar. Pero en cambio, me quede flotando en aires efímeros que incesantemente viene y van, en constante flujo de un lado a otro. Y estaba aquí por casualidad, repasando mis apuntes diarios, cuando mirando a uno de estos lados le he visto. He visto a mi amor, al que hoy en día es la razón que me hace vivir y que por mucho tiempo espero que así sea. Es una persona que siempre esta dispuesto a abrazarme, darme cobijo, lanzarme una mirada de cariño, una simple caricia… es mi dios. Es mi justificación a la desdicha que se me avecinaba y me concedieron, a mi eterna condena. Es un soplo de aire fresco que cada milímetro de mi cuerpo llena de alegría concentrada a través de esos ojos que siempre están dispuestos a mirarme. Es la sangre que baila por mis venas, que me da vida en cada sangrienta bocanada, de forma tan generosa y sutil. Como si de un cuento de príncipes y princesas se tratase, con un mágico beso entro en mi vida el que ahora es mi rey. Es mis ojos, que con terquedad miran fielmente en cada abrir y cerrar a un futuro amanecer. Es el niño que yo nunca tuve ni tendré, al que podré acunar dulcemente en mis brazos. La música que cuando cierro los ojos escucho, es su voz que me canta desde mis adentros mas oscuros. Y cuando ya pensé que todo estaba perdido, que no había luces que alumbrasen mi camino. Ni una mísera vela que encender, en lo que parecía mi condena. Se encendió ese brillo perspicaz, que con terquedad se fijo en mi persona y me lanzo una sonrisa. Mi dulce osito, al que por siempre jamás podré adorar. Porque ¿sabes una cosa? te adoro mi capitán.
Atentamente y enamorada, muy enamorada, Electra