
Una canción para ayudarte a llorar
cuando estés triste,
una canción que desahogue totalmente
tu pena.
Te cantaré esta canción
que junté de mi corazón
con tu tristeza.
Mi amor para tu dolor
mi apoyo para sanar
tú herida abierta.
No hay nada como el amor
el cariño y comprensión de un buen amigo
que en momentos de dolor
de dicha, pena o amor esté contigo.
Por eso te quiero dar
mi mano esta vez
y mi cariño,
tan sanos como el amor
que le pudieses tener a cualquier niño.
No intento abrirte otra herida más
ni enamorarte
si quieres te ayudo a llorar
después a levantarte.
Cuando tu corazón se encuentre ya
más tranquilo
entonces yo me voy a ir
pero cuenta conmigo porque sigo siendo tu amiga.


Hay personas Estrella y hay personas Cometa. Los Cometa pasan. Apenas son recordados por las fechas que pasan y vuelven. Los Estrella, en cambio, permanecen.
Hay mucha gente Cometa. Pasa por nuestra vida apenas por instantes; no cautiva a nadie, y nadie la cautiva. Es gente sin amigos, que pasa por la vida sin iluminar, sin calentar, sin marcar presencia.
Así son muchos artistas. Brillan apenas por instantes en los escenarios de la vida.
Y con la misma rapidez que aparecen, desaparecen.
Así son muchos reyes y reinas: de naciones, de clubes deportivos o concursos de belleza. También entran los hombres y mujeres que se enamoran y se dejan enamorar con la mayor facilidad.
Así son las personas que viven en una misma familia y pasan al lado de otro sin ser presencia, sin existir.
Lo importante es ser Estrella. Hacer sentir nuestra presencia, ser luz, calor, vida. Los amigos son
Estrella. Los años pueden pasar, pueden surgir distancias, pero en nuestros corazones quedan sus marcas.
Ser Cometa no es ser amigo, es ser compañero por instantes, explotar sentimientos, aprovecharse de las personas y de las situaciones.
Es hacer creer y hacer dudar al mismo tiempo.
La soledad es el resultado de una vida Cometa.
Nadie permanece, todos pasan.
Y nosotros también pasamos por los otros.
Es necesario crear un mundo de personas Estrella, verlas y sentirlas todos los días, contar con ellas siempre, ver su luz y sentir su calor. Así son los Amigos: estrellas en nuestras vidas.
Se puede contar con los amigos. Ellos son refugio en los instantes de tensión, luz en los momentos oscuros, pan en los períodos de debilidad, seguridad en los pasajes de desánimo.
Al mirar a las personas Cometa es bueno no sentirnos como ellas, ni desear el agarrarnos de su cola. Al mirar a los Cometa, es bueno sentirse Estrella, dejar por sentada nuestra existencia, nuestra constante presencia, vivir y construir una historia personal.
Es bueno sentir que somos luz para muchos amigos y que ellos nos han iluminado a su vez. Es bueno sentir que somos calor para muchos corazones y que esos corazones nos arroparon cuando el frío nos castigó.
Ser Estrella en este mundo pasajero, en este mundo lleno de personas Cometa, es un desafío, pero por encima de todo, una recompensa.
Ser Estrella es nacer, vivir, y no existir apenas.!!!!


..."Un día zarpó un barco hacia alta mar, se trataba de un viaje de 50 días. En aquel barco iban 20 hombres y entre ellos se encontraba un fiel cristiano de quien todos en la tripulación se burlaban por sus férreas convicciones.
Una noche estalló el cuarto de máquinas y se hundió el barco, sobreviviendo únicamente el fiel cristiano al naufragio. Aquel hombre ahora se encontraba solo en una pequeña isla desierta. Estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara. Todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.
Ya cansado de esperar, empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse y proteger sus pocas posesiones. Un día se fue a pescar y regreso corriendo al ver que se quemaba su choza y no pudo salvar nada. Después de haber perdido todo, andubo vagando en la isla como sonámbulo, ya sin esperanza. El náufrago estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía:
"¿Cómo pudiste hacerme esto?",
y se quedó dormido sobre la hamaca.
A la mañana siguiente, muy temprano, escuchó asombrado la sirena de un buque que se acercaba a la isla. ¡Venían a rescatarlo!.
Al llegar sus salvadores él les preguntó: "¿Cómo sabían que yo estaba aquí?".
Y ellos les respondieron: "Vimos las señales de humo que nos hiciste"

