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    De la vida sexual

    El otro día, nuestro amado blogmaster (un blog para

    gobernarlos a todos y eso) me comentó la gracia que le hizo un monólogo de Pablo Motos (¿Y si la vida se viviese al revés?).

    Una de las frases era: “te imaginas, cuanto más fumas, mejor te sientes”. Tras las carcajadas varias, me dio por pensar, ¿y si la vida fuese realmente así? Nacer en una tumba, morir embutido por el... ehh... metido en ... vamos, ser uno con tu madre. Pelín desagradable.

    Ahora bien, ¿se imaginan ustedes cómo sería el sexo? Por lo pronto, naces (o emerges) y, después de estar unos años intentando trempar infructuosamente, tienes tu “primera vez”. ¡Con una vieja! Esos senos caídos (muy caídos, a la altura de los sueldos), esas carnes fláccidas, ese... no, de “ese” no voy a hablar que se me ponen los pelos como escarpias. Pues vaya mierda de primera vez, como para recordarla toda tu vida. Si más que un polvo, parece que estés corriendo la maratón: asfixia al segundo empujón, peligro de rotura de la cadera, posibilidad de atragantarte con la dentadura postiza... (esto es lo único positivo: a estas alturas, es muy probable que tu mujer no tenga dientes) Eso, si no acabas echando el “polvo del rodaballo”.

    Aunque tu primera experiencia sea lo suficientemente traumática como para meterte a cartujo y no querer volver a oír hablar de las mujeres (“de”, no “a”, pequeños drugos), tú insistes, que por algo le llaman “el cerebro de la bestia”. Poco a poco, el sexo empieza a estar muyyy bien: tu mujer está cada día más buena (o más joven), descubres que eres un experto, que os acopláis como si llevaseis toda la vida jincando, a cada polvo que le echas te atrae más... Y, de repente, un día se va al hospital con tu hijo (que ha pasado de ser un cabrón que te deja tirado en un asilo a un mamón que no te deja dormir, y en el proceso se ha venido a vivir a tu casa) y vuelve hecha una foca, ¡y te pegas nueve meses sin mojar! Es probable que, en este tiempo, descubras que hay mujeres en los parques de Madrid que te pagan para que te acuestes con ellas, pero sólo si vas muy quemado.

    A partir de aquí entras en una curva ascendente en la que tu calidad como amante y tu potencia sexual se equilibran, pero, ay amigo, no todo lo bueno dura eternamente. Un día, empiezas a olvidar cosas: ya no recuerdas más de dos o tres posturas y tu mujer no te hace la ola después de un cunnilingus. Pero, en compensación, cada día eres más macho: no rompes a sudar hasta el sexto polvo, ¡echas seis polvos! ¡Y luego, hasta te la pelas!

    Y un día, cuando más pletórico de fuerzas estás, cuando tu volumen de hormonas en la sangre te permite mantener una erección ininterrumpida durante dos semanas, cuando las mujeres con las que te acuestas son cada día más adolescentes, casi colegialas, con esas falditas y esas trencitas y la piruleta y... ¡perdón, perdón, me he traspuesto! Vamos, cuando cada polvo es más ilusionante que el anterior, ¡vas y lo dejas! ¡De golpe, sin transición, sin reaclimatarte! Pasas de “Dios del Amor” a arangatán y sólo te falta llevar la foto de tu mano derecha en la cartera. Y, para colmo, ¡empieza a encogerte la polla! (vale,, vale, encoges entero, pero ¿a quién coño le importa perder dos tallas en el pie, eh?). No, si al final van a tener razón los curas de mi colegio y te quedas bajito.

    Menos mal que, un día, te olvidas del sexo, de las mujeres, del amor y de todas esas zarandajas y tu mayor preocupación empieza a ser llegar al baño antes de mearte encima, aunque, la verdad, en eso no se diferencia mucho de llegar a viejo.

    Escrito por Cutty

    21 de Mayo 2004 a las 05:22 PM

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    Comentarios

    ¿acaso no le pagan las mujeres por acostarse con usted? ¿es que usted llega al baño antes de hacérselo encima?

    Escrito por Moet a las 21 de Mayo 2004 a las 05:31 PM

    joer con el devorador de las novelas de pratchett.....

    estoy con el drugo moet... :D

    por cierto risas con el enlace hobbitiano, me recuerda un poquito a patrick con su señor de pardillos....

    Escrito por jio a las 25 de Mayo 2004 a las 03:25 AM

    Os envidio la fuerza y el carácter para sumirlo en público. Vale, vale, yo tampoco llego al baño... ;)

    Escrito por Cutty a las 25 de Mayo 2004 a las 02:12 PM
    Quítese el veneno









    ¿Volverá por estos lares ?