Cuantos cuandos sin descuento guardas
en el cajón de los calcetines.
Lágrimas quebradas en un vaso.
La necesidad de ti que me ahorca.
Ojalás dichos por no tener que añadir,
la muletilla que no callar ni a tiros.
Cuando todo vuelve a resultar
igual de previsible y/o aburrido
incluso absurdo.