Mientras la que fue princesa robaba una nueva canción
no pude evitar recordarte a ti, que te mereces el doble de versos
con esa inocencia de niña traviesa, de no haber roto un plato
que no puede ser cierta.
Él no perdió los ademanes de caballero ni la esencia
de versos
y tú no tienes edad para vernos copa a copa
conjurando sentimientos cuya existencia negaremos
llegado el caso.
No pude evitar adosarte un pesamiento
sin intención, un " de ti me acuerdo"
sin saber por qué, un aún no conozco la razón
sin pretensión.
No pude evitar cosete un requiebro a tu sombra
tan ausente, un "tan linda como no pude imaginar"
tan linda, un aún no intuyo la razón
sin pretensión.
Mientras él firmaba de nuevo una de esas canciones
que demuestran que no perdió el olfato
para rimar, para escribir, para mentir,
y que cada día estamos más viejos
aunque no nos importe a ninguno de los dos
llegada la botella
impertinente.