46 tacos de calendario. Tres años a su lado y una boda en ciernes, ya no hay edad para tonterías ni ganas de tener niños: demasiados años a cargo de los niños de otros - y eso que la gente cree que ser profesora es sencilo -. Una boda en lontananza, tal vez antes de final de año, sin lujos ni excesos, sin nueve semanas y media de luna de miel ni más invitados que los estrictamente necesarios, sin mamá que no pudo ver casada a ninguna de sus 3 hijas - de blanco y por la iglesia "como debe de ser" - y con papá -eterno luto sutil-.
46 tacos uno tras otro, con lo bueno y lo malo, lo malo y lo peor. Vistos en perspectiva los malos tiempos de aquella resultan ser lo más tiernos que puede guardar. Los malos tiempos que la hicieron ser hermana mayor y madre, apoyo de su padre en los malos momentos, faro de dos hermanas en eternas tiranteces que por fin dejaron de tirar una para cada lado y es que ni la eternidad es lo que era.
Un buen hombre, que la quiere, a su lado, hasta que la muerte los separe; ella guarda en su corazón el deseo de amarse 3/4 partes como mínimo de los que sus padres se quisieron, poder llegar a viejos, a más viejos uno al lado del otro.
Estaré alli...
estuve allí el día de la boda para levantar mi copa y hacer un brindis silencioso... Que así sea, que se cumplan tus deseos y yo que lo vea.
Con cariño para Piluca.
Escrito por J. Trallero a las Diciembre 19, 2003 02:56 PM