Escribo atropelladamente porque es el único modo en el que salen las cosas que merecen la pena. Reírse es un reflejo triste, sonreír es una costumbre y veo películas hasta altas horas de la madrugada.
Escribo canciones sin música, y poemas que no riman ni a la de 3, ni a la de 4, e historias que robo a mano armada con bolígrafo o lapiz. No quiero ser el protagonista de ningún drama, aunque las buenas historias tienen un toque agrio que deja mal sabor de boca.
Escrito por J. Trallero a las Enero 1, 2004 02:58 PM