Me miro en el espejo. Esta no es la cara de todas las mañanas. Me echo un par de manos de agua fría para despejarme, no puedo reprimir un escalofrío. Los labios cortados, la boca pegajosa, las ojeras casi negras y los ojos enrojecidos; joder, ¿quien me manda bajar de cerveceo un martes? Vale, tampoco bebí tanto, aún puedo manetenerme en pie y con dormir tres horas espero apañarme, aunque necesitaría una cara nueva para asistir a la entrevista con el Sr Marquina.
¿Donde cojones están los analgésicos? Voy a la cocina y me tomo dos cervezas con un croissant, me aplico el antiojeras de mi novia, me lavo los dientes para sacar el sabor de boca a cerveza resesa, un par de gotas de colirio que escuece horrores, me pongo la ropa que que ella me dejó escogida sobre la silla - menos mal porque no estoy yo ahora para hacer combinacines de ropero-, cojo la cartera, las llaves, el movil, la tarjeta con la dirección de la oficina y haciendo la señal de la cruz -hacía años que no lo hacía- le pido a Dios un poco de suerte y le hago la silenciosa promesa de no volver a beber, antes de una entrevista de trabajo al menos
Escrito por J. Trallero a las 5 de Enero 2004 a las 10:58 PMSuerte con la entrevista
Escrito por Korso a las 5 de Enero 2004 a las 11:14 PMSería un buen regalo de reyes, pero siempre quedan de llamar y nunca llaman :)
Escrito por Jesus a las 6 de Enero 2004 a las 02:01 PM