Aprendí el suficiente inglés para olvidarlo
y defenderme en un par de webs
y libros de instrucciones.
Aprendí de los errores que jamás cometí,
de las mentiras que nucna rematé,
de lecciones sin moraleja.
Aprendí y me hice viejo
o tal vez aprender avejenta.
Dios! ya son casi treinta.