Tantas prisas para todo. Para llegar a tiempo a los clientes. Para formatear el ordenador y no perder ni un dato más de lo estrictamente necesario. Para llenar cuadernos con letras...
Así resulta que el sueño me ataca en cuanto me siento un rato.
Me dejaré vencer... las opciones son eso o salir de farra... pena que nadie me llamara la última hora. Dejemoslo para mañana.
Escrito por J. Trallero a las Abril 17, 2004 12:15 AM