A veces parece que en ti nada es pecado
que nada de loq ue tocas puede ser sucio,
depravado, oerverso,
como si tu inocencia a prueba de balas
de odio,
sanase las heridas infringidas que nunca sanarían.
Como si tu ternura
inspirase
las buenas acciones que antes nunca
me hubiese planteado.
A veces parece que pecar contigo
sería un pecado venial,
que pervertirte sería un milagro
para salvar mi alma
si aún me queda
tras venderla a trozos por internet.
Como si contigo
nada pudiese ser de otro modo
que casi perfecto
en su cotidianeidad,
en su día a día,
en su mañana por la mañana
todavía...