El aburrimiento da lugar a múltiples tonterías,
créeme.
O a teorías carentes de sentido,
todo depende.
El hastío de vuelve los recuerdos como un boomerang
y se suman uno tras otro
en fila india, hasta agobiar con su peso.
El aburrimiento es como un libro abierto
que acompaña, a ratos, la soledad.
El aburrimiento es tan aburrido,
tan cansino en si mismo,
tan absolutamente vulgar.