¿Adonde iremos a parar?
Al cubo de la basura,
al igual que los restos de comida
incomestible,
el periódico de ayer que ni para envolver
vale,
las facturas que pasan de esperar en busca de monedas,
ciertas cartas que importan menos que
quien las manda;
Las uñas cortadas, las miradas veladas,
la ropa interior gastada hasta romper,
el paraguas batido por el viento azuzante/azuzador;
las lágrimas que manchan tinta,
la dosis de cigarrillos necesarios para transformar
la melancolía en humo,
un limón ajado en sonrisa partida.
¿Adonde vamos a llegar?
Al cubo de los desperdicios,
al “polvo” que decimos por aquí.