Tengo mucha prisa y poca paciencia
para aguantar estridencias o desmanes
o cambios de humor
de última hora
que no obedecen a ninguna lógica
ni siquiera a la más retorcida.
Tengo que ducharme y bajar a la calle
a la carrera para volver a tiempo,
las horas de cierre de los comercios
no esperan por mí,
tampoco la veterinaria
y el café matutino acaba por enfriarse.