Viejas paginas leídas una y otra vez,
viejos amores sin tecla de "play",
el guitarra que tocaba blues
y la mujer que se los merecía todos
además de algún que otro escupitajo.
Maldita sea la alegría que me aleja
de los blues en azules
que parecen haberse pasado de fecha.
Maldita sea la sombra
ni blanca ni negra
que me descompone el corazón.