Ahí te quedas
observando un infinito que no cambia.
Soñando
con cambiar un mundo de mierda.
Creyendo que todo
irá a mejor solamente con uno o dos tópicos.
Sufriendo vidas
que llevan a muertes que no son nuestras
aunque nos van matando ilusiones
y esperanzas
Bromeando
porque las risas son un anestésico
contra las malas ideas,
las peores intenciones,
las muertes prematuras.
Esta es una de esas veces que no tengo
un final ni siquiera apropiado.