Cuando más falta hace sólo hay una ración de ausencias,
una sarta de imprudencias
una mitad de tristezas
y un rastro de bajezas.
Porque los planes evitan ser cumplidos,
los cafés no ligan sin su gota de aguardiente
y nunca quise declararte este amor
que no calla ni a tiros.
Porque el alcohol no cura ciertas heridas,
sólo sabe alborotar este anonadado corazón
y hormiguear inconstante entre mis piernas.
Porque no escribo el final de esta noche
para no precipitarme en esa conclusión
ni calcular al alza o a la baja.
Porque ni el primer cuando pudo acertar
más que le resto de los inoportunos.