Buenos y/o malos augurios
yo nunca quise componerte esa canción
que grabaste a fuego entre las cartas
recibidas, perdidas, reencontradas.
Renuncié a 237 ojalás que acabaron
en la papelera, que no supieron convertirse
en algo más que una remota posibilidad
¿Dónde está esa chica linda?
Un columpio abandonado,
colores que cuesta distinguir,
conversaciones accidentales, banales,
ni tanto sol ni falta que hace.