3.
No hay ron, no hay dolor,
no hay emociones,
no hay cartas al azar,
no hay rendiciones,
no hay tortilla sin pan,
no hay más canciones
cansadas de repetir lo irresoluble.
Amores sin misterios,
hierro si yerro,
la gaseosa que reduce la utopía,
ni yo entiendo lo que escribo
ni insulto tu monotonía.
Ni yo sé lo que me digo
ni olvides mis consejos todavía.
4.
Borrón y cuenta ajena.
Llevo un diario de amores
que no lo son – y mucho menos míos-
y de historias que no se cree ni dios.
Juro, sin embargo,
que es tan cierto como el resto.