Y la verdad resbala por el caparazón con que te proteges
tan acostumbrada
que te cuesta distinguir la realidad
de las ficciones de tu memoria,
y he sido sincero que es más
de lo que yo pretendía
y tú te mereces,
aunque está visto que nada vale
si tapas los oídos
empeñada en vivir en un mundo paralelo.
Tanta mentira, tanto disimulo, tanta impostura,
que eres capaz de negar lo dicho
lo sucedido
con total convencimiento
y sin ser consciente de las herejías/tonterías que salen de tu boca.
Supongo que dejé de sentir lástima
de ti
hace suficiente tiempo
para sumar casi una vida.