Cuantas canciones he dejado atrás
escritas en el anverso
de un billete de 20.
Cuantas noche me dormí al filo
de un sol insistente, cegador,
y terriblemente sobrio
(ese sol, no yo).
Cuantos olvidos pretendí
que pocos obtuve.
Cuantos besos oposité
y tantos que quedaron a las puertas
cerradas
de una memoria que juega
malas pasadas.