El desorden me atormenta,
me aturulla,
mi propio desorden ordenado
caóticamente.
A veces me sorprendo a mi mismo
con una razonable y ordenada lógica.
A veces me aburro de mi mismo.
El caos no siempre aporta ideas
casi nunca acaba con la sinrazón.
El desorden me atormenta
me acomoda,
me harta,
me desordena,
mi propio ordenado desorden
caótico.