Yo me acuerdo de ella pero tú no la olvidas. Esa es la pequeña diferencia. Recuerdo su nombre, como era; la vi no hace mucho. Pero tú sigues obsesionado con su recuerdo de un modo u otro. A pesar del tiempo y del resto de mujeres que pasaron por tu vida. A pesar de que te jactas de estar por encima de ciertos sentimientos que no admites haber sentido, aunque otros días alardees de amar más que nadie y de un modo en el que nadie amó jamás.
Por supuesto que me acuerdo de ella que no se parece en nada a lo que tú de ella cuentas. Ni era tan fría, ni tan posesiva, ni tan imperfecta; confundes tiempo y mujeres o prefieres ocultarte a ti mismo tras pequeños destellos que no llegan a ser mentira aunque tampoco puedan presumir de ser verdades completas. Por supuesto que me acuerdo de ella, de sus ojos de seda y de su boca para la que nunca encontré el adjetivo, quizás por ser una boca normal y corriente o quizás por no haberla probado. De cualquier modo me da igual, yo sólo me acuerdo de ella de vez en cuando cuando hablamos de los viejos tiempos - que gracias a Dios no volverán - eres tú el que no eres capaz de desterrarla, de arrancarla de tu mente casi a cada instante. o al menos después de la cuarta copa.
Por supuesto que me acuerdo de ella, todos nos acordamos, tú evitas que podamos olvidarla, aunque últimamente apenas surge en nuestras conversaciones, tal vez por que hace tiempo que no te vemos. O tal vez no. Tal vez porque ahora hablamos de otras mujeres.
Qué bonito... tu sigue acordándote, porque es bonito como la recuerdas, "sus ojos de seda"...
Escrito por Palo a las Noviembre 17, 2004 08:41 PMSi el que se acuerda no soy yo, es un colega mio... Pero p´al caso.
Escrito por J. Trallero a las Noviembre 18, 2004 02:07 AM(me gusta cuando escribes prosa... ;))
Escrito por mon a las Noviembre 18, 2004 09:51 AMPues na, entonces tendré que abandonar definitivamente la poesía. ;)
Sus deseos son ordenes, aunque sus preferencias no dejaré que lleguen a tanto.
Escrito por J. Trallero a las Noviembre 18, 2004 11:43 AM