Noviembre 30, 2004

Historias de Bar (III)

1.
Se van apagando las buenas ideas y hay que recurrir a copiar dándole un poco de colorido. A intentar que las frases no suenen como las de siempre aunque tampoco parezcan escritas por otro tipo con más talento del que tengo.

Decidí inventarme un alter ego al que poder enseñarle algo.

Me senté a una mesa en el bar Azul, desplegué el portátil y tecleé una página que lejos de ser preciosa resulto una basura. Así que fue directa a la papelera de reciclaje - que reciclar no recicla casi nada -.

2.
Permaneció de pie. Dudando. Detuve el bolígrafo. La observé. Creí que la conocía de algo. Me equivocaba. Yo tenía un café sin terminar sobre la mesa. Ella pidió una coca-cola y una tapa de tortilla. La miré unos segundos. Ojeaba sin leerlo un periódico. Yo tomaba notas. Supongo que me habrá olvidado, si acaso se fijo en mi. Yo si me fije en ella pero no puedo recordarla con claridad, estoy casi seguro de que la veo más hermosa de lo que era en realidad.

3.
Divagaba, sentado en una mesa del Bar Azul frente a P, sobre mujeres, amores y olvidos más propios que ajenos. P duda entre el noctambulismo y el conformismo cuando/si encuentra la mujer en cuestión o se cansa de tanto bajar de noche. P no es un filósofo, yo tampoco, sólo esos tontos instantes tras la quinta copa en que uno pretende comprender a las mujeres al primer vistazo. P es uno de esos amigos de cuando uno era casi niño que todavía me soportan y son soportados por el menda. Demasiados secretos y demasiadas noches a medias, los ingredientes de cualquier amistad que se precie.

Escrito por J. Trallero a las Noviembre 30, 2004 04:01 PM
Comentarios
Escribir un comentario









¿Recordar informacion personal?