Querida Ana:
¿Cuánto hace que no nos vemos? Un año o quizás más, tengo tu última imagen grabada: de pie en el anden nº 4. Estuve a punto de tirarme del tren en marcha, pero ya ves, no lo hice y todavía no he encontrado el momento de volver. Ni casi el de llamarte por teléfono, el de escribirte una carta ni digamos; quizás si tuvieras e-mail pero todavía no te has modernizado tanto.
Todo cambia, cambian nuestras vidas, condenadas a transcurrir por caminos paralelos y van cambiando los sentimientos que tal vez hubieran podido unirnos pero el tiempo y las circunstancias se fueron ocupando de que no fuera así. Ojalá…
Hasta aquí llegaba la carta, el resto estaba borroso por la lluvia. Mi curiosidad no pude más que para adivinar que la carta la firmaba Tal vez Andres, tal vez Alvaro… sólo la A de la firma era clara. Ojalá hubiera podido enviarle la carta a Ana pero lamentablemente sólo su nombre, ni un asomo de dirección.
Quien sabe a lo mejor hubiera sigo uno de esos comienzos de película - que tan poco me gustan por otra parte-, pero hay veces que el amor -si esto era amor- no tiene la oportunidad necesaria. Así son las cosas.