8 de Diciembre 2004

Un mínimo de orgullo

Como padre no le gustaba ver a su hijo lamentarse como una nena. Como padre lamentaba que aquella chica que su hijo calificaba como la "mujer de su vida" - que sabría el chaval de mujeres y de vidas - le hubiera plantado, aunque tenía bastante claro lo que habría hecho él en lugar de su hijo. Como padre no le gustaba ver a su hijo atormentarse por una remota posibilidad que era más bien una imposibilidad. Como padre no entendía que su hijo no tuviera un mínimo de orgullo y no supiera tomarse ciertas cosas "como un hombre" ¡Que cojones! ¿Acaso él no le había enseñado nada? ¿A quien salía? Tampoco a su madre desde luego. Ella tampoco entendía la actitud de su hijo por más que ambos se esforzaban en comprenderlo. ¿Para que esperar por algo que nunca sucederá?

Aunque queda el consuelo de saber que el tiempo cura todas las heridas, todas, hasta las que parecen mortales.

Escrito por J. Trallero a las 8 de Diciembre 2004 a las 01:13 PM
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