Bebiendo en la barra del bar
triste y casi apagado
pretendiendo olvidar
a quien nunca se olvida por las buenas,
por las malas ya es otro cantar.
Pidiendo de nuevo la penúltima caña
sin pedir - casi nunca - perdón.
Bebiendo sin perder palabra,
sin añadir
pero sin quitar,
luchando por recordar.
Juzgando insensatamente
pretendiendo ocultar la parte de culpa
¿consiguiendolo?
La hora caduca pasado su tiempo
sin embargo,
queda el vacío de lo que sucedió
sin haber sucedido,
el regusto amargo que no se puede negar,
la cabeza a punto de estallar,
nada está mejor
de lo que estuvo ayer.
Tampoco peor.