Lidia que duda más de lo que duda
(J Sabina)
Me gusta que me hagas pensar en tanto
que creía olvidado
o dado por sentado, que te sigas comiendo el tarro
con irresolubles misterios
con creencias puestas a prueba.
Cafés que duran horas enlazados a otro café
no quiero dejar de escucharte aunque no entienda
entendiendo, todo lo que dices
a saltos.
Un muelle en una bahía al que otorgaste
nuevo sentido,
una nueva escultura de la misma canción,
tantas palabras caídas como lluvia
que mi pobre memoria no pudo atrapar.
Ni musa, ni inspiración, sigo sin darte la razón
aunque la tengas
penumbra que asume la habitación.
Bromas que no son tan rebuscadas,
ni tan eco de otra anterior
como si resultan ser.
No quiero sonrojarte, aunque perdida
resultas muy interesante/simpática.
Ni tantas desgracias que contar,
ni tantas razones para agobiarte,
aunque lo hagas,
aunque no quieras.
Ni tanto me acuerdo de ti,
ni tanto te acuerdas de mi,
no necesitas regalarme el oído.
Dos bruscos finales, una despedida adeuada,
un teléfono que suena demasiado temprano,
las llamadas que duran más tiempo del necesario,
los maullidos, los "cielin" con tono de cachondeo,
las palabras que intentas decir y no sabes pronunciar
Las veces que te echo de menos sin motivo ni razón
las cartas nacidas o fabricadas, tanto da, que ni envío ni envías,
un par de bromas con copyright copiadas hasta la saciedad…
el resto se irá
lo iremos
escribiendo
a medias
a pachas
mano a mano.