Odio la absurda hipocresía
como bandera de peor intención
como escudo ofensivo y falso.
Odio las letras denuncia a medio gas
que ni chicha ni limoná.
Odio las tardes que no terminan
hasta que amanece
eclipsando las noches.
Odio las vulgares mentiras, las inútiles
y falsas verdades que no consiguen
camuflar la mitad de la mitad.
Odio acertar tan a menudo
"ya te decía yo"
sin pretender sonar pretencioso.
Odio las mujeres disfrazadas de princesa
que se parecen más a las brujas
de cualquier cuento.
Odio que me arranquen la razón
cuando la tengo
a veces también cuando no.
Seguro que mucha más gente de lo que crees odia las mismas cosas que tú, aunque no siempre nos damos cuenta, pero si miras alrededor seguro que encuentras a alguien que piensa igual. A mi no me gusta la hipocresía, ni la mentira, la gente prepotente, la falsedad... y en plan menos transcendental que de repente salga el agua fría en medio de una ducha calentita en invierno, que la comida queme demasiado el día que más prisa tienes ;) y supongo que así podría seguir y seguir.
Un saludo