Este jurar en falso que nunca termina
con los intempestivos maullidos de un gato
blanco y negro, de madrugada, por un rato
para poder dormir a almohada compartida.
Hubo noches tranquilas pero no estabas tú
hubo sueños, vueltas, revueltas, revolcones,
ojeras, pesadillas, besos, abrazos, edredones,
7 de la mañana en que no me levanto
porque no estás tú.
Despertar a media noche en un ataque de pasión y hallar la cama desnuda de fe, desnuda de alma, a solas contigo mismo... y jurar que no volverá a pasar, que todo termina como debe de terminar, que todo está como debe de estar y que todo es como debe de ser. Y llegan las 7 de la mañana y no despiertas por miedo a la soledad pactada. Y llegan las 10 y te levantas con la certeza de que tu día será como el anterio y no te apetece... Y te das cuenta de que más allá de esas sábanas malditas, de esas cuentas pendientes que intentas no llevar a confesión, de que más allá de todo eso hay una cosa que lo vale todo, solo una: TÚ.
Escrito por NrD a las Marzo 17, 2005 05:40 PM