Escribía versos de noche porque no le quedaba otra hora para escribir y ¿por que no? En cuanto comenzaba a escribir algo en un folio invariablemente y sin medir le salían unos sonetos perfectos en métrica y rima. Quizás se le podía echar en cara que resultaba un poco monotematico: Amor, amor, amor... para ser mas concretos Marga, Marga, Marga... francamente me entraban ganas de vomitar cada vez que leia un nuevo soneto titulado tambien invariablemente Soneto a Marga numero... y esta ultima parte si que variaba hasta alcanzar la nada despreciable cifra de 485, uno diaria casi. Todo un esfuerzo de ¿amor? si, es posible si creyese en amores eternos. Aunque quizas fuese una mera costumbre...
Escrito por J. Trallero a las Marzo 18, 2005 01:45 PM