Ataques de nervios contenidos apretando los dientes.
Ataques de deseo contenidos apretando los puños.
Ataques de celos contenidos apretando el estómago.
Ataques de sed contenidos tragando saliva.
Ataques de inspiración contenidos hasta encontrar un papel.
Ataques de pánico contenidos por miedo.
Ataques de…
La contención no siempre es buena consejera.