Cada carta trae el aliento de una despedida
no del todo olvidada, recordada hasta saciar,
última imagen tuya en mi retina
-obviando las fotos al lado del mar-.
No voy a ninguna parte si no te llevo conmigo
es que sin ti soy medio yo, menos es nada;
no quiero echar a perder lo que va a llegar
ni dejar de tenerte cualquier mañana, único instante.
Soy un plan cumplido a medias, improvisado
sobre la idea continuada de no perderte,
sobre la idea reiterada de volver a verte,
soy las ganas que quedan como poso
con las opciones que se hicieron humo
y el futuro que resulta incertidumbre.