Mayo 18, 2005

¿Crimen pasional?

No fue un crimen pasional; había dejado de sentir pasión por ella en algún momento entre el final de la boda y el principio del viaje de novios. El amor y el aburrimiento se mueven en plazos cortos, algunas veces.

Fue una mezcla de eso mismo, de aburrimiento, desamor y hartazgo; siempre las mismas frases con olor a reproche: No llegues tan tarde, limpia los platos, traeme la compra… que acumuladas los últimos meses que llevaban juntos le cayeron como un jarro de agua fría en el taxi camino del aeropuerto, o tal vez fue antes pero estaba cegado para darse cuenta.

Llegado este punto se planteó sus opciones: Abandonarla en Punta Cana, salir huyendo por piernas o matarla. Y por supuesto optó por la más sencilla. La emborrachó, contrató una puta para aquella noche que le sirviese de coartada y volvió con su "querida" mujercita por el puente sobre la bahía - donde según el guía se acercaban algunas noches los tiburones-. Todo iba según el plan, hasta le pareció ver una aleta rompiendo el agua, hasta que se torció… Se torció el tobillo, perdió el equilibrio con tan mala fortuna que fue él quien cayó al agua comprobando que efectivamente había visto bajo el agua la aleta de un tiburón que se acercó a ver la luna desde la bahía y su mujer llorando sobre el puente, demasiado borracha para hacer nada, para reaccionar.

Escrito por J. Trallero a las Mayo 18, 2005 06:28 PM
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