Depende. Vaya respuesta más contundente, para salir del paso, que responde sin decir nada. Me explico. Nacen, de pronto, a trompicones o de golpe, de un destello, motivadas por un recuerdo, por una palabra y tienen que ser firmadas y enviadas al instante a su destinatario. Sin embargo, ciertas cartas; habrá quien dirá que las mas importantes, habrá quien será las únicas que ha escrito en su vida, las de amor; esas, para que sean perfectas hay que hacerlas.
Son todas iguales, similares, demasiado parecidas, tanto que es difícil ser original. Lo del poema - propio, prestado o apropiado - como principio -mayoritariamente final - está muy visto y suele salir de una antología de poesía de amor española: Neruda, Bécquer, Cernuda… o de una carta de un antiguo amor, versos reciclados. El resto frases titubeantes con palabras grandilocuentes y siempres subrayados junto a te quieros camuflados en siglas obvias.
Recuerdo a mi amigo poeta, aquel que me enseñó como escribir cartas de amor a mujeres que uno quería - permítete el lujo de ser sincero - y a las que no - dilo todo, deja entrever sin nada decir-. Aquella noche que significó para mi tanto como para ti y es que no puedo apartar de mi recuerdo, tus labios entreabiertos y tus ojos reflejo de aquella negrura en la que me hubiera sumergido sin dudarlo si hubiera… Si hubiera un modo de volverte a ver hoy mañana créeme que…
Básicamente.
Dicho esto supongo que las cartas nacen y son como son, cuando no, no queda más remedio que hacerlas y entonces son simplemente perfectas.