Julio 01, 2005

POETA

Él estaba sentado en la mesa pequeña y redonda de un bar con enorme cristalera y televisión. Ella entró y se sentó en la mesa de al lado. Él escribía y ella oía el crujido arañazo del bolígrafo negro sobre el cuaderno o montón de folios –no podía distinguirlo bien-, no está mal el chico – pensó ella encontrándolo, incluso levemente guapo. Él se había percatado de la entrada de ella: minifalda negra, abrigo enorme; olvidándola 14 segundos más tarde. Ella moría de curiosidad por saber que era lo que él escribía y él no se detenía en su misteriosa escritura. Ella le pidió un cigarrillo, el contestó que no fumaba. Primer intento fallido. Ella le preguntó donde quedaba una conocida librería, él se lo explicó detallada y sucintamente, ella lo interrumpió para preguntarle si le gustaba escribir – no he podido evitar fijarme, le sonrió a modo de disculpa. Sí – respondió él y agacho la cabeza de nuevo para continuar escribiendo. Tímido, pensó ella cautivada por sus tristes ojos azules.

-¿escritor? dijo ella , sonriente y seductora

-Si me llamas escritor porque estoy escribiendo supongo que si – contestó él lentamente y volvió a bajar la mirada hacia el papel deteniendo el bolígrafo dubitativo.

-¿poeta? – lanzó ella su última bengala.

Cuando él levantó la vista ella leyó en sus tristes ojos azules una súbita decisión, se llenó de esperanza y se quedo boquiabierta cuando él, cerrando el cuaderno, dijo:

- Tengo de poeta lo que tú de puta – y poniendo 1 euro para el café encima del plato con el ticket salió por la puerta, como un caballero, abandonando a su suerte sobre la mesa uno de sus poemas.

Escrito por J. Trallero a las Julio 1, 2005 11:27 AM
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