Cuando hablamos por teléfono tú y yo hay charlas que van rodadas, como si las hubieramos ensayado y añadido unas cuantas bromas y otras que no. Que salen a trompicones. Que cuestan trabajo. Que me llenan de melancolía y están llenas de pequeños silencios casi incómodos.
Lo peor de todo es no saber como será cuando tengo el teléfono en una mano y la decisión en la otra.
Escrito por J. Trallero a las Julio 18, 2005 01:46 PM